La Ambición
14 de Octubre del 2003
LA AMBICION
Es la tarde de
Emiliano está dándole golpes con el martillo al triciclo cromado, queriendo mejorarlo inútilmente: no sólo no va a hacerlo más veloz, sino que además, no van a permitirle que lo use en la vereda de casa.
Las tardes de
Si los árboles diesen sombra y en casa todo se oscureciese para que no entren las moscas, irían a tomar un helado y ver la fuente de agua con cascada que tienen en la heladería, y después de comerse el helado, podrían tirar la cucharita de plástico de color transparente en el agua, para que parezcan pececitos y pedir un deseo.Pero sopla el viento.Hay sol, pero sopla el viento.
Nicolás busca una hoja, unos lápices; y no los encuentra.
Mira a la madre escribir contínuamente, y se emociona de pensar que ella sabe escribir.Encima, cuando se cansa con una mano, ella sabe escribir con la otra. A él le gustaría descifrar qué se esconde en sus papeles, pero no sabe leer; entonces inventa lo que esos papeles dicen. Enseguida se aburre.
-Nos vamos a la terraza.
Emiliano encuentra una pinza y empieza a ajustar grampas oxidadas que ya no sostienen nada en las paredes.
Nicolás ve los techos, y piensa.
El Señor Zorro es el más alto de todos, es el rey de los techos.Tiene un sombrerito oxidado que chorrea grasa, y le hace como un flequillo.Es alto,oscuro, y flaco.Cuando el viento sopla, los almabres que los sotienen hacen ruido y se ponen duros. Y hay otros habitantes que también se mueven: están los Alfiles con cabezas que giran constantemente, y el Señor Ratón, que tiene una sola oreja metálica que se mueve para un lado y el otro.
Pero están todos lejos, inalcanzables. Habría que cruzar varios techos para llegar a ellos y ver a dónde les llegan, si son así de altos como parecen dede ahi arriba o son menos de lo que parecen.
El que está en la terraza de los chicos no tiene cara ni cabeza.Es un tubo de cemento, nada más. Pero los hermanos le acercan las narices, y sienten.Inmediatamente, retroceden asustados.
-"¡Está caliente!"
Nicolás le acerca un oído.Hay voces que llegan desde lejos, entubadas en el aire vacío y maloliente de la chimenea.Entonces los dos corren al borde de la terraza, siguiendo el camino del conducto, y buscandole el origen a todo eso.
-"mirá...Es de la pizzería...metieron una chimenea en nuestra terraza..."
Pero el problema no es la invasión de propiedad, sino que la chimenea no haya sabido ser Señor Ratón,Señor Zorro, Alfil, o alguna cosa que a ellos les hubiese divertido más.
-"chimenea putuda"-dice Emiliano, y le lanza un escupitajo,para ver cuánto tarda éste en tocar fondo. Enseguida se escuchan voces desde abajo.
Los dos ríen cómplices y se esconden tras el muro enmohecido,para que nadie los descubra.
Desde ahi, Nicolas mira a las paredes de
En la tarde de ayer,
Hay que ir al jardín todos los días de los dedos de la mano: el primer día que vas es el día de
Después del día de
Marca Roja
la abuela. Es el mejor día de la semana.
Papá llega siempre a la noche y siempre tiene el casco sucio con cemento.
En la campera se le queda pegado el frío, y llega con la cara roja.Rasguea
la guitarra,pero siempre es lo mismo; y los chicos se aburren.
Desde las ventanas del comedor, se ven todas casas altas , antiguas, y manchadas
por la lluvia.Todas tienen los techos oxidados.
El Dia de
a que su mamá regrese.Mamá siempre va a misa a la mañana, y siempre el día
de
hay misas, porque el se ha despertado y escuchado las campanas.Y si tocan
las campanas, es porque debe haber gente que vaya a misa a esas horas.Pero
igual mamá va siempre cuando hay sol, cuando está todo amarillo, y nunca,
nunca, fue cuando todo se ve azul.
La tarde del Dia de
Los chicos bajan las escaleras y se quedan tras la puerta de la calle.Abren
la hoja de vidrio que la compone, y desde allí, y tras los barrotes de hierro,
miran la gente pasar, esperando que entre esa gente llegue alguna de las
abuelas, y traiga cosas ricas y los lleve a la plaza.
Los minutos se hacen eternos.
Emiliano golpea rítmicamente la baranda de la escalera y Nicolás hace promesas
en caso de que alguna de las abuelas venga.Mamá siempre reza cuando quiere
algo.
-¿y si volvemos a la casa prohibida?
Ayer habían llegado a ella, por primera vez.Había que hacerse piecito o poner una silla para alcanzarla, porque su techo era mas alto que el de la terraza.
Al principio, solo se asomaron y vieron el techo.
Después, pusieron un pie, y la caminaron.
Nicolas casi no se movia,pero Emiliano llego hasta el borde del techo de la casa prohibida, y desde ahí le gritó al hermano que se acercase, que había un jardín enorme allá abajo, lleno de plantas.
Al rato estaban los dos lanzandole escupitajos.
La aventura duro poco: si alguien los descubria, iban a terminar en penitencia.Aun
asi, sabian que animarse habia sido tan, tan divertido, que ahora sería cada vez mas dificil encontrar otra cosa.
-"No, a la casa prohibida hoy no. Es aburrida."
Nicolás toma de la mano a Emiliano y gira la llave de la puerta de calle. Eso si que está prohibido. Pero el aburrimiento es insoportable, y esperar da ganas de llorar.
Esperar y que no vengan fastidia.
-"Vamos a lo de la abuela, yo se el camino.Yo te llevo, Emi.
Los hermanos cierran despacio la puerta y se dirigen a la proxima
esquina,ese preciso lugar donde se dobla para ir a las casas de las abuelas.

